Suspenso en la asignatura de educación
La Vanguardia - 13/12/2004
LA OCDE HA PUESTO nota al PSOE y al PP, que en los últimos años han sido incapaces de
pactar un sistema educativo racional
JORDI JUAN
No he sabido escuchar ni una sola voz de la Administración central ni autonómica que
hiciera algún esfuerzo de autocrítica o mostrara su preocupación por el bajo nivel
educativo que tienen los estudiantes españoles, según los últimos datos de la OCDE.
Sólo algunas bienintencionadas declaraciones como las de la ministra de Educación,
María Jesús Sansegundo, que admitía que se tenía que hacer un esfuerzo para mejorar la
educación, según la entrevista que publicó ayer La Vanguardia. Es lo mínimo que puede
decir la titular del ministerio.
Como suele ocurrir casi siempre, la atención de los dirigentes políticos estaba en otro
planeta: el control del poder judicial en España o la reforma de la ley electoral en
Catalunya. Me hubiera gustado vivir un debate como en Alemania, donde el ministro de
Educación no pudo evitar su sonrojo ante los datos de la OCDE y anunció la reforma de
las estructuras educativas del país.
Sin embargo, la experiencia de España deja claro que el cambio por el cambio no es una
solución. El sistema educativo español se ha transformado cada vez que ha habido un
traspaso de poderes en la Administración. La UCD hizo su reforma, que el PSOE cambió,
que el PP volvió a cambiar y que, ahora, de nuevo el PSOE se dispone a revisar. En
educación pasa lo mismo que en política internacional, donde cada partido aplica su
modelo de alianzas y deshace lo que hizo el gobierno anterior. Ni Francia ni Gran Bretaña
cambian su relación con Estados Unidos, Israel o los países del Tercer Mundo si gobierna
la derecha o la izquierda, mientras que aquí pasamos a ser procastristras o
anticastristas, amigos o enemigos de Bush, según el partido que manda.
Quizás es una utopía, propia de estos días que se acerca la Navidad, pero lo que el
país necesitaría es que sus dos principales partidos llegasen a acuerdos estables en una
materia tan esencial como la educación y pactasen un sistema educativo válido para los
próximos veinte años. En esta línea, de todas las opiniones expresadas estos días me
quedó con la de los propios profesionales de la educación, que acusaban del bajo nivel
educativo a este continuo rosario de reformas sin ningún sentido.
La reforma debería llevar aparejado también un cambio en el rol del profesorado en busca
de prestigiar más su labor. Entiendo que la función pedagógica debería estar en manos
de la elite de la sociedad, es decir, de las personas mejor preparadas para una misión
tan fundamental. Hoy, al margen de las condiciones retributivas, la docencia no está
considerada una profesión prestigiada y los índices de absentismo laboral con un alto
porcentaje de bajas por depresión es ya suficientemente conocido como para que se tomen
cartas en el asunto.
En fin, se ha instalado en la opinión pública el aserto de que el sistema educativo no
funciona y entre el pasotismo de muchos padres y la dejadez de la Administración nadie
pone remedio a los males. No sé si las clases de religión son el principal problema
educativo de este país, pero veo que es lo único que parece preocupar a los políticos
de uno y otro signo. Dice la ministra que "hay que hacer bastantes cosas si queremos
mejorar". Pues bien, nadie mejor que el propio Gobierno para empezar.
Exprimir a Gaudí y Verdaguer Los presupuestos de Cultura se han incrementado para este
próximo año tal y como prometió Pasqual Maragall, lo que es una grata noticia. Otra
cosa es cómo se distribuyen. A la vista del proyecto, soprende que se incluyan partidas
para cubrir certámenes que ya se han celebrado. En la página 54 del volumen tres, se
puede apreciar que entre las actividades previstas está la de "coordinar y organizar
las actividades relacionadas con las conmemoraciones de los años Gaudí y
Verdaguer". Igual es que quieren repetirlo.
Cachondeo con lotería del PSOE Si el Senado veta hoy los presupuestos, el Congreso
volverá a votarlos y los aprobará. De la misma manera, tras perder la votación sobre la
ley de reforma judicial, el Gobierno forzó una segunda votación y la ganó. A partir de
aquí, algún cachondo está llenando los móviles con este mensaje: "Compra lotería
de Navidad del PSOE porque repetirán el sorteo de Navidad hasta que toque. Pásalo".
Que no decaiga.
Montilla está eléctrico Al ministro de Industria, José Montilla, no le ha hecho ninguna
gracia que el Govern no tenga aún una postura unificada sobre la línea eléctrica que
debe llegar a Catalunya desde Francia. Montilla está luchando a brazo partido por aprobar
esta inversión que, en su opinión, Catalunya necesita para el AVE y su propio consumo
mientras Ascó II sigue paralizada. El ministro ha dicho que el proyecto se hará
"seguro"