UN PAÍS DE ASTERISCO
La Vanguardia, 17 de
julio, 2005
Este verano muchos alumnos que han
terminado la ESO habrán vuelto a su casa con unas extrañas notas: obtienen el
Graduado a pesar de haber suspendido dos asignaturas, porque es legal. Pero,
además, se habrán encontrado con alguna otra aprobada con un asterisco al lado.
El asterisco quiere decir que la asignatura está suspendida, pero se le “aprueba”
para no aumentar el ya abultado número de alumnos que ni tan siquiera obtienen
el Título. Es decir, si al casi 30% de alumnos que no aprueban la ESO sumamos
los que han sido “aprobados” gracias al subterfugio del asterisco, nos
encontraríamos que más de la mitad, no merecen ser Graduados en ESO.
Lo del asterisco no es un invento del
profesorado si no de los políticos, ávidos en camuflar el alcance real del
fracaso escolar. Lástima que los del informe PISA no utilicen el método, y así
nos libraríamos de la vergüenza de estar en la cola. Lo del asterisco es el
reconocimiento implícito del fracaso del sistema, un fraude social, un gran engaño colectivo pero al que hacemos la
vista gorda porque gracias al bendito
signo “mi hijo ha “pasado” la ESO”.
Lo de menos es el resultado. ¿De verdad nuestros alumnos aprenden? Como este es el país de los
títulos, el camuflaje se perdona. Lo malo es que el asterisco ya ha llegado al
Bachillerato. ¿No llegará también a la Universidad? El asterisco es la versión
postmoderna de la vieja picaresca nacional, el último invento de la chapuza
nacional... ¿Se imaginan ustedes el asterisco en el sistema francés , o
alemán... ? El ministro que lo hubiera
inventado no hubiera durado ni 24 horas. Aquí todo es al revés, con el Bachillerato
más corto de Europa, cambiando las leyes educativas cada 5 años, discutiendo si
ha de haber religión en la escuela... y nuestros alumnos “aprobando” con
asterisco.
Felipe de Vicente
Presidente de la Asociación de
Catedráticos de Instituto de Catalunya (ACESC)