ABC, 14.5.02

Entrevista a John Martin, director de Educación  y Empleo de la OCDE: La reforma educativa que está llevando a cabo el Gobierno español está en la línea de las políticas educativas de la UE.

R. BARROSO

La selección de alumnos en itinerarios a edades tempranas, hacia los 10 años, no está dando buenos resultados. Así lo constata John Martin, director de Educación y Empleo de la OCDE, para quien la reforma educativa que está llevando a cabo el Gobierno español está en la línea de las políticas educativas de la UE.

MADRID. Los países de la OCDE comparten algunos problemas educativos, ¿cuáles son los que más preocupan?

-En primer lugar está el hecho de que los países gastan muchísimas sumas en educación y formación pero los resultados son muy divergentes en cuanto al rendimiento de los diferentes sistemas. No hay correlación directa entre la cantidad que gasta un país en educación y los resultados de sus estudiantes. En segundo lugar, la falta de calidad en la educación y combatir el fracaso escolar, y en tercer lugar la falta de profesorado joven y cualificado.

-Si la inversión no está directamente relacionada con los resultados, ¿cuáles son las causas de estas diferencias?

-Estamos tratando de estudiar, a partir de nuestras encuestas, cuáles son los factores que influyen. De momento nos estamos centrando en estudiar la flexibilidad de cada sistema educativo, que hace posible que los centros tengan cierto grado de autonomía para decidir qué programas van a enseñar y controlar qué profesores van a ser contratados para impartirlos. También estamos estudiando qué sistemas seleccionan a los alumnos a edades tempranas, porque hay que tratar de evitarlo ya que no da buenos resultados.

-¿Habla de evitar los itinerarios?

-Cuando hablo de evitar seleccionar a los estudiantes a edades tempranas me refiero hacia los 9 y 10 años, porque muchos países de la OCDE tienden a establecer itinerarios en los primeros ciclos, y no parece ser muy conveniente. Es recomendable en Secundaria.

-¿Cómo se configuran en la mayoría de los países?

-Hay una gran variedad de itinerarios a partir de los 15 y 16 años, pero los que más éxito tienen son los que combinan la asistencia a clase con prácticas en empresas, con una experiencia laboral.

-Pero para ello se requiere algo más que el compromiso de las Administraciones educativas....

-Si. Es necesario que los agentes sociales se comprometan. Resulta muy útil para que cualquier calificación que se obtiene con estos itinerarios sea valorada y reconocida por el mercado laboral pero que también le permita a los jóvenes el acceso a una educación y una formación posterior y continua.

-De acuerdo con esto, parece que se apuesta más por la Formación Profesional...

-No existe una preferencia generalizada entre una y otra formación. Pero no creo que se pueda decir siempre que la Educación Superior es mejor que la FP porque hay que ver cuáles son las capacidades de los estudiantes, ya que no todo el mundo está preparado para cursar estudios superiores.

-¿La calidad de un sistema educativo se mide por los resultados académicos?

-La calidad es un concepto muy complicado y multidimensional. Pero, sin duda, uno de los elementos para medirla son los resultados del rendimiento de los escolares. No obstante, otra dimensión que nos permite medir la calidad se basa en ver hasta qué punto la educación permite seguir aprendiendo en el fututo. Si no se enseña a «aprender a aprender» no hay educación de calidad.

-Los últimos resultados internacionales no dejaban a los estudiantes españoles en muy buen lugar, ¿es tan alarmante la situación?

-El rendimiento en España es bueno y malo. La buena noticia es que ha habido un importante aumento de los logros educativos en comparación con hace 20 años, cuando España se encontraba muy lejos del promedio europeo. Ahora está avanzando rápidamente. No obstante, los tests demuestran que el rendimiento de los quinceañeros españoles está por debajo de la media europea y de los países de la OCDE.

-¿Entonces?

-Hay que ver los resultados con mayor detalle y matizarlos. Porque se dan dos peculiaridades: por un lado, el sistema español está logrando mucha equidad en sus resultados; es decir, no se produce una gran brecha entre los niveles mejores y peores. Y, por otra parte, las chicas obtienen mejores resultados que los chicos, sobre todo en los primeros ciclos, y eso es algo que hay que estudiar.

-¿Se puede hablar de violencia escolar?

-Resulta difícil saber hasta qué punto está aumentando la violencia en las aulas, no disponemos de ninguna prueba internacional que así lo indique. Sin embargo, muchos profesores están preocupados por la indisciplina y la falta de autoridad. La violencia debe ser un área de preocupación para el diseño de políticas educativas, porque es necesario elevar la autoestima y el estatus de los profesores y asegurar que existan buenas relaciones entre toda la comunidad educativa.

-¿Cómo se ha de apoyar al profesorado?

-Los países de la OCDE tienen un reto importante: establecer las medidas necesarias para lograr que en sus sistemas educativos haya profesorado joven suficientemente cualificado y fomentar que los mejores se queden en la profesión.

-La reforma española prevé una asignatura alternativa a la Religión basada en una educación en valores, ¿cómo considera esta medida?

-Resulta muy difícil que yo juzgue esta situación porque no conozco al detalle el tipo de enfoque de esta asignatura. No obstante, la educación debe ser algo más que preparar a los jóvenes a transformarse en los trabajadores del futuro, tiene que transformarlos en buenos ciudadanos dentro de una sociedad democrática. Cada país debe saber qué tipo de programas de estudio van a reforzar esos valores, porque son importantes para que un sistema educativo funcione bien.

-La educación de los inmigrantes es otro de los grandes retos...

-Es todo un desafío para las escuelas, porque estos niños a menudo provienen de diferentes climas culturales y familiares y tienen dificultades para ajustarse al idioma. Por ello es importante que aprendan el idioma tan rápidamente como sea posible. También hay que prestar apoyo a los padres para que puedan colaborar en la educación de sus hijos.