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Entrevista con Inger Enkvist
Inger es una mujer seria, rigurosa, que habla con gran
precisión. Se expresa en un español rico, brillante, que muchos españoles
envidiarían. La conocí en una mesa redonda en torno a Juan Goytisolo y
bastaron dos o tres comentarios entre las dos sobre lo que allí se decía y
un par de miradas para comprender que ambas pensábamos lo mismo: estábamos
ante un fenómeno muy similar al de las sectas. Posteriormente, tuve
ocasión de leer algunos de sus trabajos sobre Goytisolo y comprender que
sus críticas estaban magistralmente razonadas y expuestas con gran rigor
intelectual. Más adelante sus investigaciones sobre la cultura española e
hispanoamericana la trajeron en más de una ocasión a Madrid y aquí tuvimos
ocasión de hablar largo y tendido sobre sus investigaciones en el terreno
de la pedagogía. Las cosas que me contó sobre la situación educativa en
Suecia, sobre el fracaso de la ideología permisiva en la que ellos fueron
pioneros, me parecieron merecedoras de ser publicadas. La entrevista que
transcribo a continuación es el resultado de varias horas de charla sobre
todas esas materias.
P. ¿Cuáles son sus líneas principales de investigación?
R. Mi línea de investigación va dirigida hacia el escrutinio de la idea de
pensamiento en el campo de la cultura, pero lo que más he trabajado han
sido los campos de la literatura y la pedagogía. Ambos campos me han
llevado a plantearme el pensamiento en sí mismo, el pensamiento racional,
que aunque parece una tautología no lo es porque muchas ideas y
argumentaciones en realidad no son tales, sino ideas deshilvanadas,
intuiciones, imágenes, metáforas sin una relación concreta con el mundo
real.
P. ¿ Qué le ha llevado a esto?
R. Lo que me ha llevado a esto es la crítica contra algunos métodos
generalmente aceptados sobre la educación en todos los países
occidentales, una de esas ideas es la que se suele llamar la "autonomía
del alumno" con la que se pretende desarrollar la independencia del alumno
en el nivel del pensamiento y de la adquisición de conocimientos. En
realidad, lo que se busca muchas veces es quitarle importancia a la
relación entre el alumno y el profesor, pero una de las consecuencias es
que el alumno supuestamente tiene que pasar por todo el desarrollo de la
humanidad él solo, lo cual es imposible. Todo esto se ha puesto en marcha
con la idea de que el alumno pueda integrar mejor las ideas que él mismo
encuentra. Lo que ha sucedido en realidad es que casi siempre, en los
colegios e institutos, el alumno se dedica a tareas bastante mecánicas
porque son las únicas que puede realizar sin la ayuda del profesor y todo
esto va en detrimento del desarrollo del pensamiento. Esto está basado en
la idea romántica del ser humano, procedente de Rousseau, y tiene que ver
con la idea de que las personas son buenas en sí mismas y se estropean por
la formación de los maestros, en una palabra, por la cultura. Se piensa
que si se deja en paz al niño o al joven, podrá desarrollarse por sí mismo
y llegará a ser una persona más creativa que si está sujeto a una
formación controlada o supervisada. Otra idea que coincide en el tiempo
con la moda de la autonomía del alumno es la insistencia en la importancia
de la tecnología en la educación. La tecnología ha sido presentada por
parte de los políticos como una modernización, como una manera de preparar
al alumno para el mercado laboral y para dar una ventaja al país en la
competición con otros países, pero cuando se juntan las dos ideas -la de
la tecnología y la de la autonomía del alumno- hay efectos perversos
porque se utiliza para que el alumno busque por sí solo materiales en
Internet en vez de proporcionarle un manual escrito por un especialista en
la materia. De esta manera se elimina la posibilidad de trabajar el
pensamiento en clase. También la posibilidad de la discusión en grupo,
puesto que cada cual trabaja en su pantalla, y si todos son autónomos y
trabajan en campos diferentes tampoco tienen una base en común que pueda
hacer interesante una discusión. Se supone, además, que el alumno va a
poder encontrar un material interesante sobre algo que todavía no conoce.
En una palabra se supone que cualquier alumno, sin preparación alguna, sin
madurez, sin disciplina, es un autor de manual en potencia.
P. ¿Por qué cree que se ha llevado a la práctica esta utopía?
R. Está relacionado con el debate, en pedagogía, entre cantidad y calidad,
es decir, con la democratización de los sistemas escolares en todo
Occidente a partir de la Segunda Guerra Mundial, pero sobre todo a partir
de los años setenta. Todos los países estaban frente a dos fórmulas
posibles para democratizar la enseñanza. Una hubiera sido aumentar las
plazas en la enseñanza secundaria y aumentar también el número de ofertas
educacionales para jóvenes. La otra solución es intentar uniformizar la
enseñanza y ofrecer un solo marco para todos los alumnos. Es decir, la
escuela comprensiva pero a la vez, para que no estalle, hay que prever
cierta libertad dentro de este marco y ahí es donde se explica la moda de
la autonomía del alumno y de la tecnología como modos de resolver
aparentemente esa contradicción entre la diferencia entre los individuos y
la uniformización de la oferta escolar. Todo esto viene combinado con
otras dos tendencias actuales; la primera podría ser el posmodernismo en
el sentido de una insistencia en lo lúdico, lo fácil, lo placentero, lo
hedonista. Es decir, se le dice al niño que aprender siempre tiene que ser
divertido y si esto se combina con la autonomía, también se le dice que
debe poder elegir en cada momento si quiere o no realizar cierta tarea
escolar.
¿Y cuáles son las consecuencias?
R. Esto ha llevado a lo que algunos llaman el infantilismo en la
educación. En vez de preparar al niño y al joven para la vida adulta, se
le invita a estar siempre jugando y satisfecho de sí mismo. Otra tendencia
posmoderna muy negativa para el desarrollo intelectual del joven es la
aceptación de la fragmentación, que va unida a la autonomía del alumno y a
la tecnología. Si al alumno no se le pide que estructure, que desarrolle
una idea, que repase y que memorice, pues todo queda en el instante. El
rendimiento escolar es dar cuenta de lo que ha hecho un alumno
previamente.
P. O sea, que es un desastre
R. Para acabar de rematarlo hay otra tendencia actual que consiste en el
mal llamado multiculturalismo, que no pretende fomentar el aprendizaje de
la cultura en el niño como el nombre puede dar a entender. A comienzos del
siglo XX hubo dentro del arte una corriente llamada primitivismo (Picasso
admirando las esculturas de África negra) y esa idea está relacionada con
la idea romántica del ser humano. Ahora, a finales del siglo XX, esta idea
ha reaparecido como un interés por las culturas primitivas, muchas veces
representadas en los países occidentales por los inmigrantes, y a esta
idea se le llama multiculturalismo, pero en general el término no se
extiende al interés por la cultura del alumno occidental. Tampoco al
interés y al conocimiento de otras culturas occidentales como podría ser
la francesa, la alemana, la inglesa. Así que el multiculturalismo
-entendido en el marco de la educación- y combinado con las ideas que he
expresado antes, ha venido a apoyar más la fragmentación porque se ha
visto como una aceptación del hecho de que el joven no llegue a tener
nunca conocimientos estructurados de la lengua, cultura, geografía,
literatura, música y pintura de su país. Ha llevado a un picotear
ecléctico, no estructurado. El resultado de este tipo de actividad
consiste en saber bastantes cosas pero sin conexión entre sí y que apenas
podrán ayudar a desarrollar un pensamiento racional.
P. ¿Y...?
R. Pues que en la enseñanza, en la escuela, con la implantación de estas
nuevas tendencias se ha perdido el desarrollo sistemático del pensamiento
en los jóvenes. Para desarrollar conceptos e ideas hace falta una labor
metódica que tradicionalmente se ha llevado a cabo como "viajes guiados"
de la mano de la maestra o del profesor.
P. ¿Siguen en Suecia tan entusiasmados con la escuela permisiva?
R. Yo diría que no, que cada vez hay más profesores espantados con los
resultados y el descenso del nivel intelectual con relación a hace veinte
e incluso diez años.
P. ¿Alguna propuesta para solucionarlo?
R. Hasta ahora no se ha hecho mucho porque la gente ha tenido miedo a
hacer público su descontento. La aceptación oficial de estas teorías
pedagógicas ha sido tan total que un profesor aislado pocas veces ha
tenido valor para enfrentarse al restablecimiento pedagógico oficial.
P. ¿Se aceptan esos resultados como negativos o como un cambio social
favorable?
R. La voz de alarma viene actualmente de parte de algunos profesores
valientes pero el gobierno hasta ahora se desentiende de la situación y
descarta las críticas por la fuerte carga ideológica, supuestamente
democrática, que tienen esas ideas, aunque en realidad son
antidemocráticas ya que un joven de una familia sin tradición de estudios
ya no encuentra en la escuela estímulos para superar su atonía
intelectual, como fue hasta hace poco, al menos en Suecia. Esto es
particularmente doloroso en un país como Suecia que se ha enorgullecido de
permitir la movilidad social a través del sistema educativo. Este freno a
dicha movilidad bastaría para intentar solucionar estos problemas.
P. ¿Qué otros efectos negativos tiene el actual sistema pedagógico?
R. Las tendencias descritas también llevan consigo que el alumno no
desarrolle su lengua nativa como antes ya que ha disminuido mucho la
lectura como actividad y la discusión en grupo, que combina el pensamiento
y el desarrollo del lenguaje del alumno, siempre bajo el modelo de un
profesor que le haga superar las trabas. Otra consecuencia negativa es que
la socialización del joven ya no se hace como antes, cuando era necesaria
la autodisciplina desarrollada por el alumno en clase para realizar su
trabajo escolar. Esto también le daba una plataforma para todas las
actividades de su vida fuera del colegio, ya que un joven que únicamente
oye que se debe divertir, que todo tiene que ser divertido, y que tiene
derecho a comportarse en cualquier momento según su capricho -que es
adonde lleva la "autonomía del alumno" transferida a otra área- ese alumno
no se comporta como ciudadano responsable cuando sale a la calle. Por eso
los cambios que ha sufrido la educación escolar están teniendo
consecuencias sociales muy graves en todos los países en los que se ha
implantado ese modelo.
P. En particular sobre la vida cultural y las comunicaciones.
R. Es un tema muy amplio. Podríamos empezar con algunos ejemplos en el
periodismo y en el pensamiento científico. Por ejemplo, en la tendencia a
utilizar citas sin cuestionarlas. En periodismo se repiten las
declaraciones de alguien fuera de contexto y sin que el periodista
cuestione el porqué de esas declaraciones. El periodista, sin quererlo,
corre el riesgo de publicar una información interesada y hasta podría
contribuir a la desinformación del público. Estoy pensando en casos como
la investigación médica. Cuando los investigadores se ponen en contacto
con los periodistas para adquirir cierta notoriedad y proporcionan
información fragmentada, éstos últimos se amparan en la literalidad de lo
dicho por el investigador con la idea de hacerla más objetiva, pero en
realidad esa "literalidad" conduce a una mayor confusión en el receptor
del mensaje, que se ve "obligado" a interpretarlo por sí mismo y si carece
de las estructuras mentales adecuadas para hacerlo, corre el riesgo de
interpretar como resultado absoluto un dato parcial. Todos nos reímos
ahora de los resultados sensacionales de la investigación médica que nos
condena a prescindir de un alimento durante una semana para recomendarlo
encarecidamente a la siguiente.
P. Pero es lo que ocurre siempre y esta tendencia va en aumento
R. Muchas veces el investigador o el periodista solamente mencionan datos
sin que se desprenda bien si son argumentos a favor o en contra. En casos
así el lector pierde el hilo y es dudoso que el texto aporte realmente un
pensamiento. En una buena argumentación el lector debe poder distinguir
entre lo que son argumentos a favor o en contra de la tesis expuesta o en
discusión. Los lectores se han acostumbrado tanto a la ausencia de
estructura y de pensamiento que muchos ya no reaccionan y aceptan
exposiciones que son una mera enumeración de datos, como si un dato fuera
valioso en sí. Este fenómeno está claramente relacionado con la valoración
excesiva de la información sacada de Internet, hasta el punto de que si
alguien ofrece una información interpretativa relacionada con una
estructura de pensamiento, puede ser recibido como una apreciación
subjetiva.
P. ¿Qué propondría usted para remediarlo?
R. La propuesta que yo veo va dirigida sobre todo al nivel de enseñanza
equivalente al ESO español. Hay que tener opciones claramente
diferenciadas para que el alumno vuelva a sentir los estudios como un
reto. También hay que instaurar umbrales para acceder a los diferentes
ciclos. Antes de acceder a un nivel superior hay que tener ciertos
conocimientos. No se trata de castigar al alumno sino de estimularlo. Este
tipo de umbrales han sido suprimidos porque no se consideraban
democráticos, pero lo que se ha conseguido es que el alumno llegue a un
nivel en el que no tiene posibilidad de realizar tareas. Ya sabemos por
experiencia que es contraproducente, que un niño que no ha aprendido bien
tiene tendencia a abandonar los estudios, a hacer pellas y que así está
asegurado el fracaso escolar que a su vez lleva al fracaso vital, no sólo
laboral sino moral de la persona. Así que este sistema está condenando a
los jóvenes sin adecuado apoyo familiar al fracaso, en nombre de la
democracia. A la vez de que es un grave problema para la sociedad. Esto se
le achaca a la globalización, que no tiene nada que ver con este asunto.
Otra propuesta sería la oferta de estudios que permita corresponder a las
necesidades e intereses de los jóvenes. Es directamente cruel que la
sociedad no les ofrezca nada que corresponda a sus posibilidades.
P. ¿Por qué cree usted que han sido aceptadas esas tendencias en la
pedagogía?
R. Porque la pedagogía se ha presentado ante la sociedad como una ciencia
y los que han propuesto esas nuevas modas lo han hecho como si fueran
verdades absolutas y probadas, cuando en realidad no hay prueba alguna y
precisamente los malos resultados en pedagogía nos muestran que no es así.
Es muy notable también que hayamos pasado de tener exámenes o reválidas
para evaluar la calidad de la enseñanza y que cada vez nos contentemos más
con evaluaciones subjetivas. Nos preguntamos si el alumno está contento o
hablamos de proceso de aprendizaje. Es decir, que si hay progreso juzgamos
que eso es suficiente. Esto sólo es un ejemplo de cómo algunas disciplinas
que pasan por científicas no lo son tanto, que la búsqueda de la
objetividad no prima siempre. Para hablar de algunas concepciones erróneas
sobre lo que es lo científico se podría mencionar que mucha gente cree que
lo escrito es más científico que lo no escrito, lo cual sería una
concepción mágica de lo científico. Hay muchos otros que piensan que para
que algo sea científico hay que dar tanto peso a lo negativo como a lo
positivo. Por ejemplo, al hablar de la antigua Unión Soviética. Es muy
sabido que durante algún tiempo ningún intelectual occidental criticaba
algo de la URSS sin elogiar inmediatamente otro rasgo o sin mencionar
algún rasgo negativo en Occidente. Está claro que no es así, lo científico
o lo objetivo es contar tanto lo que es bueno como lo que es malo en las
proporciones que correspondan a la realidad. Y hablando de la información,
la noción de objetividad y racionalidad se está perdiendo en el mundo del
pensamiento y de los conocimientos y lo que se enfatiza es la noción de
información inmediata y casi con fecha de caducidad. Esto se refleja muy
bien en la crítica literaria.
P. Que precisamente es otra de sus líneas de investigación. Usted ha
dedicado muchas horas y muchas páginas a la literatura hispanoamericana y
española, en particular a la obra de Juan Goytisolo.
R. Sí, la crítica literaria es uno de los campos que más he estudiado y lo
que he visto en este campo me deprime, me asombra y me llena de dudas y de
reparos. Por ejemplo, después de estudiar las críticas dedicadas a Juan
Goytisolo he podido ver que muchos de mis colegas han sido influidos por
las tendencias que acabo de analizar. Una parte de los artículos críticos
son, en realidad, resúmenes de las obras del autor, es decir, no aportan
nada al conocimiento. Otra parte son perífrasis o citas de las
declaraciones del propio autor y por esto tampoco aportan nada a un
conocimiento más profundo del pensamiento del trabajo narrativo del autor.
Y hay otra tendencia que consiste en que el crítico despliega su
brillantez teórica pero sin mucha conexión con la obra que supuestamente
está analizando, es decir que al darme cuenta de todo esto he tenido que
preguntarme por lo que mis colegas y yo aportamos a la sociedad con
nuestra actividad. En el caso de un autor tan complicado como Goytisolo
estamos frente a una masa verbal muchas veces impenetrable. Y si además de
este texto el crítico entrega otro tan complejo e impenetrable y además
sin conexión con el primero la duda no hace sino aumentar.
P. ¿Por qué eligió usted a Goytisolo como objeto de estudio?
IE: Yo pedí un proyecto de investigación sobre él porque me interesó su
conexión con el mundo árabe que yo no conocía. Después de finalizar el
trabajo no me interesa tanto el propio Goytisolo sino lo que representa de
toda una corriente literaria y crítica que podríamos llamar, de alguna
manera, posmoderna. Este término puede significar muchas cosas y aquí me
estoy refiriendo a lo que tiene de fragmentario, la aceptación de las
contradicciones sin hacer nada por resolverlas, el eclecticismo, la mezcla
de lugares y tiempos históricos, un poco al gusto del autor o del
ensayista, y la falta de racionalidad en general. Para no caer en la misma
trampa que mis colegas y verme obligada a citar las afirmaciones del
propio autor, elegí estudiar un gran número de trabajo de especialistas
del mundo árabe y me di cuenta de que el mundo árabe musulmán de Goytisolo
es muy especial y no coincide con el mundo real tal y como se ve en los
estudiosos del mundo árabe, tanto occidentales, como árabes.
P. ¿Qué diferencias encontró entre ellos y Goytisolo?
R. Una de las diferencias podría ser la actitud hacia la racionalidad,
porque lo que piden otros especialistas para los países árabes es más
educación, más respeto por los derechos humanos, más democracia, más
libertad para la mujer y no son ésas las reivindicaciones que se
desprenden de la obra de Goytisolo.
P. Pero la obra de Goytisolo es literatura
R. Sí, claro, hay que distinguir la obra narrativa de la ensayística y de
las intervenciones públicas. En el mundo narrativo puede escribir lo que
le de la gana, como cualquier creador, pero en la obra ensayística se nota
mucho que le interesan sobre todo ciertos aspectos de la realidad. Otra
afirmación de la crítica goytisoliana que he querido investigar es la idea
que él transmite de que está silenciado en España. Para comprobar esta
afirmación he leído todos los artículos publicados en el periódico "El
País", en la sección de opinión, durante los primeros seis meses de 1998.
Pude comprobar que sólo cuatro personas del mundo hispánico habían
publicado más artículos de opinión que Goytisolo y eran Vargas Llosa y
Fernando Savater, Antonio Elorza y Carlos Fuentes. Para los efectos de
este estudio definí el debate público como la página de opinión de un
periódico que acababa de ser incluido en la lista de los diez mejores
periódicos del mundo. Si "El País" es el periódico más influyente en el
mundo hispánico y la página de opinión la más prestigiosa y sólo dos
firmas publicaron más artículos que Goytisolo en ella, entonces se puede
sacar la conclusión de que la afirmación de que está silenciado en España
es falsa. Estos dos ejemplos de mi enfoque de la obra de Goytisolo (su
grado de veracidad respecto al mundo árabe y su grado de aceptación en la
prensa española) me parecen que explican el tipo de investigación que me
interesa y que trata de combinar la objetividad con una aportación al
debate público. Siempre está justificado otro tipo de investigación
literaria pero hay que elegir. Y en el caso de un autor que casi es más
conocido por sus declaraciones públicas que por su obra narrativa en este
momento mi propuesta podría ser interesante. Si los universitarios
queremos ser de alguna utilidad para la sociedad no deberíamos elegir
objetos de investigación de forma caprichosa sino encaminados a su
utilidad pública. Somos parte de la vida cultural oficial porque creamos
opinión. Uno de los deberes de la crítica universitaria podría ser señalar
las características y las limitaciones del pensamiento de un autor
catapultado a la fama por los medios de comunicación como es el caso de
Juan Goytisolo. |