Pros y contras de los itinerarios en el segundo ciclo de la ESO
Ferran Almor, profesor de Instituto
(Ponencia presentada en
las Jornadas de debate La Reforma Educativa en la Educación Secundaria 10 años
después: ¿necesidad de un giro copernicano?, en
el Ateneo de Barcelona, el dia 8 de marzo de 2001).
Pasados
10 años de la promulgación de la LOGSE, finalmente estamos entrando, parece que de forma
definitiva, en una nueva etapa: la de la revisión del sistema educativo que implantó la
LOGSE.
No
ha sido por las continuadas denuncias de los profesionales de la enseñanza sobre las
dificultades y los efectos perniciosos del sistema ni ha sido suficiente la constatación
de sus errores y defectos, puestos de manifiesto de forma regular en informes, comentarios
y opiniones de expertos y, por supuesto, en los incidentes de los que periódicamente se
hacen eco los medios de comunicación y que son sólo la parte más visible, pero no
seguramente la más grave de todo lo expuesto. Todo ello no se ha considerado suficiente
motivo ni siquiera para poner sobre la mesa un debate abierto en el que todos los
implicados pudieran plantear sus opiniones y alternativas, sobre todo en Catalunya donde
la Sra. Consellera, Carme Laura Gil, con el sorprendente apoyo de algunos sindicatos del
sector, se niega a debatir el tema bajo el pretexto de que el tiempo transcurrido, es
insuficiente para hacer una evaluación objetiva del sistema. Curioso planteamiento este,
si tenemos en cuenta que la Conselleria dEducación ha tenido siempre a gala el que
Catalunya haya sido pionera en la aplicación de la Reforma y en su experimentación, que
se remonta a más de 15 años.
Pero
todo lo que no han podido quejas y denuncias, protestas y reivindicaciones, lo va a
provocar la alternancia política. Es ahora, cuando el Partido Popular anuncia una reforma
del sistema educativo, cuando hasta los más acérrimos defensores de la Reforma reclaman
una evaluación seria y rigurosa de los resultados de la misma y un debate en profundidad.
Una
persona tan significativa, desde el punto de vista de la Reforma Educativa como César
Coll, reconoce en un artículo publicado en El País el día 11 del pasado
diciembre, que:
existe un poderoso argumento para la revisión y
actualización de la LOGSE., refiriendose a las transformaciones de la sociedad
española en los últimos años. Dice también:
no debe haber excusas para
oponerse a la revisión y eventual modificación de todos aquellos aspectos de la LOGSE
que obstaculicen su consecución y puesta en práctica. Señala que:
hurtar
el debate no ayudará a encontrar soluciones., para terminar afirmando:
Revisemos y modifiquemos lo que haya que revisar y modificar
. Parece
pues que, finalmente, todos estamos de acuerdo en que es preciso abrir el debate y
reformar la Reforma. Felicitémonos por ello.
Sin
embargo, otras afirmaciones, vertidas en otros artículos de prensa, del mismo Cesar Coll,
de representantes del PSOE, de la CEAPA y de algún sindicato como CCOO, hacen temer que
el tan esperado debate sobre la LOGSE se va a llevar más al terreno de las ideologías
que al técnico, profesional y pedagógico, en detrimento de alumnos y profesores ,
verdaderos protagonistas y victimas de los errores del sistema.
Tomemos
el caso de los itinerarios en el segundo ciclo de la ESO. Se trata de una antigua
reivindicación de una parte importante del profesorado de educación secundaria, para
intentar resolver la diversidad de capacidades, motivaciones e intereses del
alumnado. Esta reivindicación va a ser recogida, al parecer, por el gobierno del PP
en su nuevo proyecto de ley.
Pues
bien, las reacciones contrarias y las descalificaciones hacia los itinerarios no se han
hecho esperar. En un artículo publicado el pasado 15 de enero, firmado por Cesar Coll,
Fernando Lezcano, Eulalia Vaquero y otros, se califica a los itinerarios como el
instrumento de una política preocupada únicamente por el sector del alumnado de mayor
nivel y que tiende a marginar al resto, en una operación que tiene como objetivo
desmantelar la LOGSE. Posteriormente, en el suplemento de educación de El País de
25 de enero, se recogen comentarios de Eulalia Vaquero, de la CEAPA, donde manifiesta que
con los itinerarios se busca introducir una educación selectiva y
segregadora. En el mismo texto, Fernando Lezcano de CCOO califica el tercer
itinerario, el destinado a los alumnos que no quieren seguir estudiando, de
itinerario basura y augura que producirá un desplazamiento de los alumnos
desmotivados a los centros públicos, pues los privados sólo ofertarán los destinados a
Bachillerato y FP.
No
puedo resistirme a comentar que el Sr. Lezcano parece ignorar que los alumnos a los que
va destinado el tercer itinerario hace ya mucho que se encuentran mayoritariamente en los
centros públicos.
Finalmente,
se recogen unas manifestaciones de Amparo Valcarce, portavoz socialista de Educación en
el Congreso que dice: Se trata de una confrontación ideológica. El gobierno quiere
un sistema selectivo, de calidad para unos pocos, mientras que nosotros proponemos uno
comprensivo, de igualdad para todos.
Con
planteamientos como los anteriores no parece fácil que pueda haber un debate claro y
abierto sobre el tema de los itinerarios. Si se prefiere el atrincheramiento en posturas
ideológicas, si se hace de la comprehensividad un principio irrenunciable e indiscutible,
mal vamos. La solución, para los problemas derivados de la diversidad en las aulas, de
más recursos y más autonomía para los centros, apuntada por los articulistas
mencionados, es el más de lo mismo que nos vienen ofreciendo desde hace
tiempo y no puede provocarnos sino sonrisas crispadas. Sabemos bien, al menos en
Catalunya, que esos mayores recursos acabarán engrosando las arcas de la privada, en
detrimento de la escuela pública. - ¿Acaso no se han concertado recientemente escuelas
privadas de élite, en zonas donde la demanda de plazas escolares había disminuido? - Por
lo que respecta a la mayor autonomía de los centros en el diseño curricular
en
fin. En una situación en la que la precariedad de las plazas y la falta de horas en
diferentes materias han llevado a sordas disputas entre seminarios y asignaturas en los
centros, a menudo los diseños curriculares responden más a la correlación de fuerzas en
el claustro, o a los intereses personales de los miembros del equipo directivo, que a los
intentos de resolver las necesidades del alumnado.
Pero
los itinerarios merecen una oportunidad, porque pueden ser la respuesta, sino a todos, si
a algunos de los problemas más graves. En especial el que algunos denominan
itinerario basura, puede ser la única forma de integrar a los alumnos
desmotivados que se niegan a estudiar, esos a los que se empieza a conocer ya como
objetores escolares. Por lo que respecta a los itinerarios destinados al
bachillerato y a la formación profesional parece que nadie pone en duda su potencial de
mejora del sistema.
Centrémonos
en estos alumnos y veamos como se desenvuelven en el sistema actual, para después
analizar que podrían aportar los itinerarios a su formación.
En
la inmensa mayoría de los casos, se trata de alumnos que llegan a secundaria arrastrando
importantes deficiencias desde la educación primaria; de alumnos que no han superado
varios de los objetivos básicos de la etapa, cuando no todos. Por decirlo de forma llana,
se trata de alumnos que llegan ya fracasados. Sus carencias no sólo les
impiden seguir el ritmo de los demás sino que los singularizan dentro del grupo como
malos estudiantes, torpes, etc. Esta percepción se da más entre
los mismos alumnos que entre el profesorado. Es significativo comprobar la muy baja
autoestima y las escasas expectativas escolares que estos alumnos ponen de manifiesto en
las encuestas iniciales que se les hace al ingresar en secundaria.
Es
preciso aquí hacer un aparte para señalar que, cualquier modificación en el diseño de
la secundaria, sea itinerarios u otra distinta, está destinada al fracaso si no se
intenta remediar, al menos parcialmente este fenómeno. No es de recibo que un alumno
llegue a la secundaria sin haber aprobado ni una sola área en ningún curso de primaria.
Es preciso buscar los métodos para garantizar que la promoción a secundaria sólo se
realice cuando los objetivos básicos de la primaria, al menos en las asignaturas
instrumentales, hayan sido alcanzados por el alumno, aunque ello signifique prolongar la
estancia en primaria en los casos que sea necesario. Cuando estos requisitos se cumplan,
el primer ciclo de la ESO podrá realmente empezar a funcionar como una enseñanza
integradora.
Volvamos
con nuestros objetores escolares. Con frecuencia, sus carencias se deben a una
suma de factores, entre los que no es el menos importante la poca implicación familiar en
el proceso de aprendizaje y la escasa valoración que, en su entorno familiar y social, se
le da a la enseñanza como instrumento de promoción y superación social y económica.
Naturalmente el sistema educativo tiene la obligación de intentar variar estos valores y
hacer que el alumno aprecie lo que el sistema le puede aportar a su desarrollo personal
integral. Pero esto requiere una cierta complicidad por parte del alumno que depende
siempre de su grado de maduración personal y, en última instancia y sobre todo, de su
voluntad.
Por
ello los intentos de aplicar un sistema comprehensivo, que implique las mismas
enseñanzas, en los mismos grupos y con las mismas exigencias, a este tipo de alumnos, da
un resultado catastrófico: el alumno percibe la enseñanza como una agresión que pone de
manifiesto sus carencias y su inferioridad, en el campo académico, con respecto a sus
compañeros. Además no le ofrece incentivos para sus expectativas vitales. Si ha decidido
que no quiere seguir estudiando después de la ESO y prefiere integrarse al mundo del
trabajo, la enseñanza secundaria es sólo un fastidioso tiempo de espera vacio de
contenidos reales -desde su punto de vista- y que no le acerca a su objetivo.
Por tanto, la única actitud que puede esperarse de él, es la oposición frontal al
Sistema. En una etapa tan crucial como la adolescencia, con sus necesidades de aceptación
por parte del grupo, autoafirmación y a menudo liderazgo, el alumno desmotivado sólo
puede satisfacer estas necesidades dinamitando el normal funcionamiento escolar.
Todos
conocemos a alumnos que faltan asiduamente a clase, que provocan a los profesores para ser
expulsados del aula, que alardean de sus pésimos resultados y que, en conjunto, impiden
un normal desarrollo de la actividad escolar. Se llega incluso a amenazar a compañeros
para que nadie estudie los temas o presente los deberes. En definitiva , intentan, de
manera inconsciente, cambiar la dinámica escolar por otra más acorde a sus interese y
posibilidades.
A
menudo estos alumnos responden mejor y se muestran más satisfechos cuando se les separa
del grupo -en lo que eufemísticamente se llama agrupaciones flexibles- y se
les proporciona un curriculum adaptado, -otro eufemismo que, a menudo, supone
obviar los más básicos conocimientos- cosa que en la práctica supone una segregación
del resto del grupo y que manifiesta la falta de adecuación, del modelo comprehensivo a
ultranza, a la problemática de este tipo de alumnos.
Como
resultado final este tipo de alumnos suele desaparecer al cumplir la edad legal de 16
años -a veces antes de finalizar el curso-, sin haber obtenido ningún tipo de
titulación, pero con una sensación de alivio por haberse librado de un mal sueño,
sensación que comparten la mayoría de sus compañeros y profesores. Además, todo el
paternalismo bienpensante que ha actuado durante su estancia en la secundaria
para impedir su discriminación, segregación y fomentar su integración
social, desaparece con el alumno. A nadie le preocupa ya lo que sea de él, ni que
expectativas le esperan. Lo más que se le ofrece son unos módulos de garantía
social cuyo solo nombre ya desmotiva a más de uno, independientemente de que su
funcionamiento pueda ser correcto.
Para
este tipo de alumnos puede haber un itinerario que mejore sus posibilidades y
expectativas. Para empezar busquemos un nombre adecuado y, en lugar de itinerario basura,
llamémosle Modulo Profesional de Grado Elemental. ¿No es lo más lógico que,
si los Módulos de Grado Medio se imparten al acabar la ESO, los de Grado Elemental, que
hasta ahora duermen en el limbo de las terminologías, sean una alternativa en el segundo
ciclo de la ESO?. No es siquiera una idea original. Así se hace en países como
Holanda y Alemania.
A
continuación llenemos de contenido este nombre. El Módulo Profesional de Grado Elemental
se realizaría en los dos cursos de segundo ciclo de la ESO, con un predomino de
contenidos teóricos en el primer curso dirigidos a superar los objetivos básicos muy
relacionados con el campo profesional y laboral al que el alumno quiere ir. Los contenidos
prácticos serán menos numerosos y de caracter más general. En el segundo curso estos
contenidos prácticos ya centrados en la especialidad laboral elegida por el alumno,
serán la parte predominante del curriculum. El objetivo de esto es conseguir una mejor
motivación para alumnos que tienen especial inclinación a las actividades manuales y
manipulativas: para acceder al segundo curso, básicamente práctico y que habilita para
desempeñar una ocupación, seria preciso superar los contenidos teóricos del primer
curso.
Una
vez superados los dos cursos el alumno estaría en posesión de una titulación que le
permitiría integrarse al mundo del trabajo con una cualificación, aunque básica. Para
acceder al bachillerato o a los módulos de grado medio podría existir un curso-puente
que permitiera completar los contenidos no realizados en el itinerario.
Este
es un aspecto importante: para cumplir bien su función los itinerarios deben tener un
alto grado de flexibilidad. A lo largo del segundo ciclo el alumno debe tener una
oportunidad, al menos, de cambiar su itinerario, tanto en un sentido como en otro, si sus
expectativas o su rendimiento así se lo aconsejan y previo visto bueno del profesorado
orientador teniendo en cuenta su rendimiento e interés. Y ya que hablamos de los
orientadores,conviene precisar que su labor es fundamental, no sólo para ayudar a que los
alumnos elijan correctamente, sino para conseguir una mayor implicación de los padres,
quienes al final del primer ciclo de la ESO deberán asumir el itinerario marcado para su
hijo, de acuerdo con los intereses del alumno y sus padres, previo informe tutorial de su
rendimiento y posibilidades. Así se corresponsabilizan de la elección del itinerario y
de como su hijo se desenvuelve en el mismo. La posibilidad de cambiar de itinerario si los
resultados no son los esperados o si las expectativas cambian,- un alumno que empezó en
el itinerario de bachillerato, puede cambiar de orientación, de la misma forma que un
alumno orientado a FP puede querer hacer finalmente bachillerato- favorecerá un mayor
seguimiento por parte de los padres, del rendimiento escolar de su hijo.
Queda
claro que creemos, al igual que un gran porcentaje del profesorado de secundaria, que los
itinerarios pueden ayudar a resolver una parte crucial de los problemas del actual
sistema.
Por
supuesto también suponen nuevas exigencias, que requieren recursos, imaginación y,
además voluntad política. A todo lo señalado hasta ahora, cabe añadir la presencia de
los profesores orientadores (y
este sí que es un tema de recursos) quienes deberían tener una dedicación casi
exclusiva; no basta con un par de horas de reducción semanal para realizar bienesta
tarea. Recordemos que en EEUU, un tutor orientador es un profesor con más de diez años
de experiencia docente y que prácticamente sólo se dedica a ejercer esa función. Cuando
hablamos de aumentar recursos, dos profesores tutores de orientación por centro con, al
menos, media jornada semanal de reducción, no suponen algo inaccesible desde el punto de
vista de los recursos económicos.
En
cuanto al itinerario que hemos llamado Módulo Profesional de Grado Elemental,
la mayor dificultad radica en que los IES puedan ofrecer a los alumnos de dicho
itinerario, un abanico lo suficientemente amplio de prácticas diversas, desde
electricidad a hostelería. Esta claro que la mayoría de centros no disponen de
profesorado, instalaciones ni material, adecuados ni suficientes. Pero aquí no se trata
tanto de un problema de recursos, sino de imaginación. Es preciso que la Formación
Ocupacional y la Enseñanza tengan mayor imbricación. Ya existen los Módulos de
Garantía Social, lo que significa que existen los recursos necesarios . Parece lógico
que, mejor que poner todos esos recursos al servicio de los alumnos que fracasan en
secundaria, sería mejor usarlos precisamente para evitar ese fracaso. Mediante
convenios u otras fórmulas, no debe existir problema en que los alumnos de este
itinerario puedan realizar una parte importante de sus clases prácticas en centros de
Formación Ocupacional, especialmente en el último curso del segundo ciclo que es donde
el curriculum tiene un mayor contenido práctico.
Desde
luego para conseguir lo antes dicho además de imaginación es precisa una clara voluntad
política, como lo es también para evitar que se hagan realidad los temores del
representante de CCOO, que recogíamos al principio: Si se aprueban finalmente los
itinerarios, es imprescindible que todos los centros, tanto públicos como privados,
sostenidos con fondos públicos, oferten obligatoriamente los tres itinerarios y, además,
con un porcentaje mínimo suficiente en cada uno de ellos. De forma que, si un centro
tiene un exceso de demanda para un itinerario, por ejemplo el destinado a los alumnos más
desmotivados, los alumnos que no pueda acoger serán desviados a otros centros de la zona
sin importar su titularidad.
Esta
es la verdadera batalla que es preciso llevar adelante. Quienes realmente creen en una
enseñanza integradora, que disminuya el fracaso escolar, que facilite la integración
social y que no lleve a la marginación social, no pueden defender un modelo comprehensivo
de igualitarismo hasta los 16 años, que no soluciona los problemas de los alumnos con
más dificultades, para los que parece haber sido diseñado y, por contra perjudica
gravemente las expectativas de todos los demás, especialmente en la enseñanza pública,
donde no se puede ni debe, al contrario de lo que sucede en la concertada, seleccionar a
los alumnos.
Quienes
realmente creen en un sistema de enseñanza básica de calidad, que iguale las
oportunidades, no excluyente, que dignifique a los profesionales docentes y a la escuela
pública, no pueden cerrar los ojos a la realidad diaria de los centros y a la
constatación de los fracasos y errores del sistema. Por ello, desde el PES (Plataforma de
Enseñanza Secundaria), les invitamos a participar, sin prejuicios y con ánimo abierto en
el debate necesario para que la nueva Reforma se realice finalmente en las
mejores condiciones, apoyando las peticiones de los profesores para que se doten los
recursos necesarios y para que los inevitables cambios realmente permitan que los
objetivos iniciales de la Reforma de una mejor educación para todos, finalmente se
cumplan.