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Apuntes sobre la dirección profesionalizada de los IES
Escrito presentado a Axía y al MEC en
marzo de 2001.
La experiencia de los últimos años muestra
que el actual modelo de dirección y de gestión de los centros públicos, de
base asamblearia y con cargos no profesionales ni estables, funciona con
grandes deficiencias y desajustes respecto a la creciente complejidad
social, pedagógica y organizativa de los centros, a pesar de los esfuerzos
y aciertos particulares de los directores, y esta situación pone en
peligro la competitividad e, incluso, la existencia de los IES.
Conviene, pues, asumir que se necesitan cambios de gran alcance en el
modelo, si se quiere garantizar una buena gestión de los IES y evitar su
hundimiento. Los cambios, que no serán meros ajustes ni rectificaciones de
poca monta, deberán emprenderse con celeridad y prudencia, sin dejarse
paralizar por prejuicios que se han mostrado ineficaces y
contraproducentes para la enseñanza.
La
organización del centro escolar necesita considerar cuatro ejes, todos
ellos interrelacionados e interdependientes:
a)
La participación de padres, profesores y alumnos, por ser
mandato constitucional (art. 27.7).
b)
La primacía del profesorado, como elemento profesional y
estable, en el funcionamiento del centro.
c)
El apoyo de la Administración, como patrón del centro.
d)
La dirección profesionalizada, a todos los efectos.
Estos ejes se desarrollan sumariamente así:
A. La participación de todos los estamentos debe poner a cada uno
en su sitio. Padres y alumnos deben ser un elemento asesor, consultivo,
deliberativo, a través del Consejo Escolar y sus comisiones, pero no
decisivo.
B. La primacía del profesorado se concretará en que el Claustro de
Profesores recogerá muchas de las competencias cedidas ahora al Consejo
Escolar y activará las que ya tiene.
C. El apoyo de la Administración llegará con normativa ágil y
actualizada, medios adecuados y suficientes, defensa jurídica y campañas
en los medios, e Inspección profesional, asesora, evaluadora y
constructiva.
D. La dirección profesionalizada se concretará en estos rasgos:
-
Director elegido por la Administración, por equipo especializado,
oído, en su caso, el Claustro de Profesores.
-
Cargo estable mientras la evaluación de su ejercicio sea positiva.
-
Necesidad de la preparación profesional inicial y permanente,
fundamentalmente a cargo de la Administración. Dedicación especial a
los directores veteranos que deseen continuar.
-
Evaluación del ejercicio de la dirección cada cuatro años, con
criterios conocidos y por personal especializado.
-
Director elegido preferentemente entre profesores del centro, pero con
la posibilidad de que lo sea un profesor de otro centro que haya sido
director, evaluado positivamente.
-
Candidatos a director con varios requisitos: diez años de antigüedad
como profesor –de los que cinco al menos como funcionario-,
preferible con experiencia en varios cargos de tutoría, coordinación y
gobierno, con titulación para el cargo de director.
-
En los centros de secundaria, candidatos del cuerpo de profesores de
secundaria.
-
Director dotado de autoridad y de autonomía ante la Administración, el
Claustro y el resto de estamentos, así como de carácter eminentemente
ejecutivo, si bien con perfil participativo.
-
El Director nombrará todos los cargos de gobierno, de coordinación y
tutoría, de acuerdo con la normativa vigente.
-
Director remunerado dignamente y con reducción de horas lectivas
-
El ejercicio de la dirección, mérito especial en la carrera docente y
para acceder a otros cargos de la Administración, a la Inspección
Educativa, etc. Asimismo, mérito especial para conseguir dedicaciones
sabáticas.
-
En caso de abandono, temporal o definitivo, de la función directiva,
consolidación parcial del complemento específico compatible con el
correspondiente por el ejercicio de otras funciones.
-
Consideración de los directores dentro de una categoría especial, con
dimensión estatal y autonómica.
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Otros cargos directivos, también con tendencia a la profesionalidad en
la preparación y dedicación, y, en consecuencia, con aumento de su
retribución económica, administrativa –reducciones horarias, carrera
docente-, de prestigio, etc.
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Isidro Cabello
Hernandorena |
Barcelona, marzo de 2001 |
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