EL PROFESORADO Y LOS RETOS DEL SISTEMA EDUCATIVO

 

Felipe-José de Vicente Algueró

Dr. en Historia, Catedrático de Geografía e Historia, Director de  IES (2000-2004).

 

Capítulo de la obra: De Vicente Algueró, Felipe (dir.) “El profesorado y los retos del sistema educativo actual”, Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia, 2005

 

 

 

1. Introducción

 

2. El marco legal y pedagógico

2.1.        Una Ley cada 5 años.

2.2 La comprensividad como paradigma pedagógico   

2.3. El sistema de evaluación

2.4 Lo que saben nuestros alumnos de enseñanza secundaria.

2.5 Datos estadísticos sobre los resultados académicos entre un modelo comprensivo (LOGSE) y otro diversificador (Ley General de Educación).

 

3. La emigración

 

4. El caballo de Troya de la disciplina y el clima de los centros educativos

4. 1. datos sobre la indisciplina y sus posibles causas

4.2 La indisciplina escolar en su contexto social

 

5. Los dineros de la educación.

 

6. Las políticas de personal docente

 

7. La “deserción “ de las clases medias hacia la enseñanza privada

 

8. Mirando hacia el futuro

 

 

 

 

1. Introducción

 

A finales del curso 2003-04,[1] había en España, un total de 562.510 profesores y profesoras en las enseñanzas escolares. De todos estos, 151.111 (un 26,8%)  trabajan en la enseñanza privada y concertada. Del total de profesores de la enseñanza pública  (411.399), un total de 163.378, es decir el 39% son profesores funcionarios o interinos de enseñanza secundaria. El resto son maestros (56%) o profesores técnicos de F.P. (5%).

 

La profesión docente está hoy sometida a fuertes presiones sociales. Muchos padres han dimitido de su papel, trasladándolo a la escuela. Se pide a los profesores que enseñen su asignatura, que eduquen los buenos modales, que hagan de mediadores familiares, que resuelvan conflictos, que orienten sobre el futuro profesional, que resuelvan trastornos psicológicos, que introduzcan las nuevas tecnologías, que no paren de formarse...

 

Es mucho lo que se pide al profesorado, por eso, en otros sistemas educativos se ha optado, razonablemente, por diferenciar claramente entre funciones docentes y no docentes, dentro de un marco general en que el centro educativo es cada vez más polimórfico.  En el sistema francés, por ejemplo, hay 3 tipos de profesionales para ejercer funciones que hoy cargan sobre los docentes  en el sistema español :

 

ü      surveillants” o celadores que ejercen labores de vigilancia y ayuda en funciones no docentes,

ü      “aides educateurs “ que realizan funciones de apoyo docente (informática, actividades culturales, talleres...)

ü      docentes

 

Sólo el artículo 32.4  de la LOCE admite, y sólo para la ESO, que “podrán realizar funciones de apoyo en esta etapa otros profesionales con la debida cualificación para tareas de atención a los alumnos con necesidades educativas específicas”.

 

La complejidad de la función docente hace que cada vez sea más difícil reclutar buenos profesionales. El mundo necesitará unos 15 millones de docentes antes del 2015, según la UNESCO[2]. La profesión docente es ya la más extendida del planeta, pero su prestigio y atractivo social no han hecho más que disminuir en estos últimos años, hasta el punto que en bastantes países desarrollados hacen falta maestros y profesores y se hace necesario reclutarlos desde otros lugares. Estos son algunos ejemplos:

 

ü      En Francia, el Ministerio de Educación ha programado el reclutamiento de 165.000 profesores en cinco años .

ü      En los Estados Unidos, 45 Estados ya han puesto en marcha un programa para reclutar licenciados para la enseñanza secundaria provenientes de otras profesiones

ü      En el Reino Unido o en Holanda se ha recurrido a “importar” profesores desde otros países

 

Al profesorado se le pide mucho, demasiado. No es de extrañar que sea una profesión poco atractiva o que acabe, incluso, produciendo problemas de salud.  Respecto a la salud del profesorado, existen ya algunos estudios que muestran la influencia de las exigencias que se piden al profesorado como la presión de chicos conflictivos a quienes hay que mantener en clase a toda costa y la profunda desvirtuación de la profesión docente[3]. Un reciente estudio de la Agencia de Salud Pública de Barcelona[4] , ofrecía unos datos preocupantes:

 

 

Los datos anteriores se refieren al conjunto del profesorado. Si nos referimos exclusivamente al de secundaria, los datos son aún más alarmantes. El 22,4% de los profesores de enseñanza secundaria pidió una o más bajas durante el curso 2001-02. Según el responsable de salud laboral de la citada Agencia, “a veces la baja no es mas que una vía de escape para desconectar de un trabajo que está resultando demasiado estresante”.

 

Los retos del profesorado no son pocos. Vamos a revisar algunos, sin ánimo exhaustivo ni cerrado. Se trata de establecer unas reflexiones sobre algunas, no todas,  las exigencias y circunstancias que rodean la función docente en la España de hoy.

 

2. El marco legal y pedagógico

 

2.1.  Una Ley cada 5 años.

 

Quizás la primera característica del sistema educativo español es la inestabilidad. Si nos ceñimos a los últimos 32 años, hemos tenido una media de una Ley educativa cada 5 años. En total, desde 1970 (Ley General de Educación) hasta la Ley de Calidad (2002), en total suman 6 grandes leyes educativa y ya se anuncia la séptima.

 

La historia de la educación en España es pródiga en reformas educativas, lo cual contrasta con otros países, mucho más cautos antes de remover su sistema educativo. La gran Ley del periodo franquista fue, sin duda, la Ley 14/1970, de 4 de agosto, General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa (LGE)  que supuso un gran avance en la educación española al extender la educación obligatoria hasta los 14 años, introdujo la evaluación continua haciendo desaparecer las dos reválidas del sistema anterior, estableció el principio planificador y directivo del Estado en la política educativa, facilitó la financiación de la enseñanza privada mediante el modelo de las subvenciones , elevó la calidad de la educación profesional al integrarla como enseñanza reglada dentro del sistema (la FP) y dignificó el magisterio al convertirlo en carrera universitaria.

 

La normalidad democrática y constitucional abrió la necesidad de una nueva reforma del sistema. La primera ley de la etapa democrática fue la Ley Orgánica del Estatuto de Centros Escolares que pretendió introducir el principio de participación de la comunidad educativa en la marcha de los centros, de acuerdo con el principio establecido en el artículo 27 de la Constitución. Dicha ley fue derogada al poco tiempo, cuando se puso en marcha la reforma educativa de los gobiernos socialistas. Este programa se basa en tres leyes orgánicas básicas:

 

 

El gobierno del Partido Popular propició la aprobación de dos nuevas leyes educativas:

 

 

De todas las reformas la que tuvo más aceptación y vigencia fue la Ley General de Educación: de hecho hasta el año 2003 aún quedan por extinguir algunas enseñanzas de dicha Ley[5]. Pero no hay duda que la más controvertida y debatida de todas las leyes fue la LOGSE, propiciando el clima para la elaboración de la LOCE, cuya tramitación no ha estado tampoco exenta de polémica. Su más que probable derogación (parcial o total) impedirá saber el alcance real de sus reformas.

 

En algunos aspectos, la LOGSE mantenía una cierta continuidad con la LGE, por ejemplo en el principio de la evaluación continua, pero en la mayoría de cambios fue mucho más de la propia tradición pedagógica española y latina, para inspirarse en el modelo anglosajón y nórdico. Si la LGE aplicó una cierta comprensividad hasta los 14 años, pero relegada a la educación general básica, la LOGSE fue mucho más allá, alargando el modelo comprensivo hasta la enseñanza secundaria.

 

La LOGSE estableció la escolarización obligatoria hasta los 16 años, asimilando la educación española a la de todos los países desarrollados de nuestro entorno, mejoró la participación de la comunidad educativa en los centros, descentralizó el sistema, adaptando la administración educativa a la nueva realidad autonómica del Estado, introdujo mecanismos compensatorios para tratar las posibles desigualdades además de introducir en el curriculum materias nuevas y, por otra parte, necesarias, como la Tecnología  o la Economía[6]. 

 

A pesar de los aciertos indudables, de los objetivos ambiciosos y de un voluntarismo excesivo, la LOGSE ha sido objeto de una fuerte polémica prácticamente desde el momento de su aprobación. Aunque fue saludada como una ley “progresista” y de izquierdas, no han faltado intelectuales y profesores de talante izquierdista que han criticado duramente la Ley. Además, la LOGSE ha contado con la hostilidad de una parte importante de quienes debían aplicarla, los profesores, singularmente los de enseñanza secundaria. Sin el apoyo entusiasta de los principales agentes de la reforma, difícilmente se puede acometer un cambio educativo de esta envergadura[7] .

 

Probablemente tiene razón el profesor Joaquín Prats, por cierto alto cargo de Educación durante la elaboración de la LOGSE, cuando ha escrito: “Si (...) sumamos  la exigencia de aplicar un determinado modelo de toma de decisiones curriculares que complica, innecesariamente, la programación didáctica de los centros y que no ha partido de la tradición pedagógica y la cultura profesional de nuestros docentes, podemos decir que las soluciones que proponía la LOGSE para los principales problemas didácticos (diversidad, asunción de competencias y conocimientos, criterios de promoción, etc) no se han ajustado a las exigencias.”[8]

 

 

2.2 La comprensividad como paradigma pedagógico   

 

Probablemente el tema más controvertido de la LOGSE es el establecer un modelo de enseñanza comprensiva hasta los 16 años. El fondo doctrinal de la LOGSE, el modelo de escuela que pretende implantar en España es el de la llamada “escuela comprensiva” de origen anglosajón. Sorprende que el modelo comprensivo, que contiene evidentes aciertos, fuera implantado de una manera excesivamente doctrinal, sin mecanismos compensadores o sin tener en cuenta los fallos que ya se advertían en otros modelos europeos… La propia UNESCO –defensora  de la escuela comprensiva—empieza  a recomendar la diversificación a partir de la Conferencia Internacional de la Educación de 1986. La única reforma educativa europea de la década de los años 1990 que establece un modelo cerrado de escuela comprensiva es, precisamente, la LOGSE.

 

En Europa, el origen del modelo proviene de las recomendaciones efectuadas en 1967 por el Consejo Central de Educación británico (“Comité Plowden”), el cual recomienda una profunda del sistema educativo inglés, llevado a la práctica por el gobierno laborista de H. Wilson a finales de los años 1960. La reforma inglesa se basaba en la eliminación de pruebas selectivas al final de la etapa de educación básica y, sobre todo, la progresiva eliminación de las prestigiosas “Grammar Schools” (centros de secundaria bastante exigentes orientados hacia la preparación de los alumnos a la enseñanza superior). El modelo de escuela a implantar es la “comprehensive school” o escuela comprensiva en la que no hay distinciones: todos los alumnos, independientemente de sus capacidades o intereses, están en la misma aula, cursando el mismo curriculum hasta los 16 años[9]. 

 

Pero el modelo inglés está en profunda crisis, el Libro Blanco sobre la educación inglesa publicado en 1997 empieza el camino hacia el modelo diversificado: “Creemos en la diversidad dentro de cada institución, que permita a las escuelas atender a cada alumno mediante adecuados métodos de enseñanza y de organización. La agrupación heterogénea de los alumnos no se ha mostrado capaza de hacer esto en todas las escuelas (...) La agrupación homogénea, particularmente en ciencias, matemáticas y lenguas, ha probado su eficacia en muchas escuelas[10]. 

 

Los países nórdicos tienen también un modelo comprensivo  parecido al inglés, aunque con mayores recursos financieros. El modelo comprensivo se inició en España con la Ley General de Educación de 1970, pero sólo hasta los 14 años, estableciendo, como medida compensatoria, una enseñanza secundaria diversificada y selectiva a partir de esta edad (BUP o FP).  La comprensividad llegó a Francia mediante la reforma de 1975, bajo un gobierno de centro derecha, que implantó el “collège” único hasta los 15 años (aunque la escolarización es obligatoria hasta los 16), modelo seguido, en lineas generales por el sistema italiano.

 

Es precisamente la comprensividad del sistema LOGSE (sobre todo en  la secundaria) lo que más polémica ha levantado en estos últimos años. ¿Es posible hacer compatible la escuela comprensiva  con la excelencia académica? ¿El único fin de los sistemas educativos, en sus tramos obligatorios, es escolarizar a todos, al precio que sea, incluido el de un bajo nivel de conocimientos?. Cuestiones polémicas que han divido al profesorado, han propiciado el debate y las posibles alternativas, como la diversificación o el establecimiento de “itinerarios” en el tramo 14-16 años.

 

 De hecho, si analizamos los sistemas educativos europeos de nuestro entorno, observamos que la mayoría diversifican curricularmente (o establecen “itinerarios”) antes de los 16 años. Los más comprensivos, los que mantienen el modelo comprensivo hasta los 16 años, con excepción del sistema inglés, compensan la comprensividad con un Bachillerato de 3 años. La figura 1 resume los modelos de diversificación en los sistemas educativos europeos de la Unión antes de la ampliación de 2004. Los datos empíricos son bastante contundentes. Los estados cuya tradición pedagógica es más próxima a la española no mantiene la comprensividad más allá de los 15 años.

 

Ye en el año 2001, con la LOGSE funcionando en todas las comunidades autónomas, un estudio sobre “La opinión de los profesores sobre la educación en España”, realizado por el Instituto de Evaluación y Asesoramiento Educativo en colaboración con la Fundación Hogar del Empleado, recoge una encuesta al profesorado sobre la LOGSE[11]. La figura 2 muestra un resumen de dichas opiniones. Entre las causas de los problemas educativos se señalan como más importantes (además de la propia LOGSE), algunos derivados de la comprensividad hasta los 16 años, como la “falta de interés del alumnado por aprender” , la “falta de disciplina en los centros” o la “heterogeneidad del alumnado”.

 

La comprensividad es un reto y así ha sido comprendido por los profesores. Y no se puede decir que no se hayan hecho esfuerzos para aplicarla correctamente. La realidad ha obligado a introducir medidas como grupos flexibles, aulas abiertas, aulas de acogida, unidades externas, unidades de adaptación curricular, cursos de diversificación...hasta la introducción de itinerarios. En la comunidad autónoma de Navarra se puso en marcha una experiencia de itinerarios en el segundo ciclo de la ESO, propiciada por el Director General de Educación de la comunidad, Santiago Arellano, dentro del marco de la LOGSE y que contó con el apoyo de los sindicatos de la región[12].

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 1    DIVERSIFICACIÓN EN LOS SISTEMAS EDUCATIVOS DE LOS PAISES DE LA UNIÓN EUROPEA

 

 

Alemania

 

Diversificación a partir de los 10 años .

 

Austria

 

Diversificación a partir de los 10 años.

 

Bélgica

 

Diversificación a partir de los 14 años.

 

Francia

 

Diversificación a partir de los 15 años.

 

Grecia

 

Diversificación a partir de los 15 años.

 

Holanda

 

Diversificación a partir de los 12 años.

 

Italia

 

Diversificación a partir de los 15 años.

 

Irlanda

 

Diversificación a partir de los 15 años.

 

Luxemburgo

 

Diversificación a partir de los 12 años .

 

Portugal

 

Diversificación a partir de los 15 años.

 

Reino Unido Dinamarca, Finlandia, Suecia

 

Escuela comprensiva hasta los 16 años, pero con mecanismos compensadores (Bachillerato de 3 años, menos en la Gran Bretaña)

                                          Fuente: Eurydice  Nota: los sistemas con diversificación a los 10/12 años mantienen un fuerte “tronco común”, sea cual sea el itinerario.

 

 

 

Figura 2: CAUSAS DE LOS PROBLEMAS EDUCATIVOS

 (10 muy importante; 0, nada importante)

Falta de interés del alumnado por aprender 

7,7

Escasa colaboración de las familias con la escuela

7,6

Nuevas condiciones sociales y culturales de los alumnos

7,1

Falta de disciplina en los centros

6,7

Aplicación de la LOGSE

6,5

Heterogeneidad del alumnado

6,3

Diseño de la LOGSE

5,6

Dificultades de adaptación del profesorado a las características de los alumnos

 

5,3

                                            Fuente: Instituto de Evaluación y Asesoramiento Educativo

 

 

 

2.3. El sistema de evaluación

 

Uno de los temas más controvertidos de la LOGSE fue romper con el modelo anterior de promoción de curso en función de un rígido sistema de promoción en función de las asignaturas suspendidas, que podía llevar, incluso, al abandono escolar prematuro. Sin duda este sistema  tenía graves inconvenientes y era de dudosa eficacia en una etapa obligatoria como la ESO.

 

 La LOGSE cambia radicalmente esta tradición, estableciendo estos criterios:

 

·        En primaria sólo se puede repetir una sola vez en los 6 años: una vez agotada esta posibilidad, la promoción de curso (incluido  el paso a la ESO), es automática

·        En la ESO: la promoción de curso es automática de primero a segundo, se puede repetir el segundo curso una sola vez  y se puede repetir una sola vez uno de los dos cursos del segundo ciclo (3º o 4º). Una vez agotadas estas posibilidades, la promoción es automática[13]. En general, se puede decir que el sistema de promoción es “semiautomática”.

·        La evaluación se realiza al final de cada ciclo y no de cada curso, como en la tradición española anterior.

 

Este sistema ha generado graves complicaciones en los centros. Por ejemplo:

 

·        Muchos alumnos llegan a primer curso de ESO con grandes déficits de conocimientos y han de integrarse, obligatoriamente, en un curso de ESO, junto con otros alumnos que han superado satisfactoriamente la educación primaria. Para colmo, no pueden repetir el primer curso de ESO (repetición que en bastantes casos podría ser beneficiosa) y has de pasar automáticamente al segundo.

 

·        Al final del primer ciclo de la ESO, encontramos alumnos que resulta prácticamente imposible recuperar (cargan con las deficiencias de la primaria y del primer curso de ESO): acaban repitiendo curso o pasando al segundo ciclo en donde irán a parar a un grupo de “atención a la diversidad”, o , en el peor de los casos acabarán siendo “objetores escolares” o absentistas.

 

·        La evaluación por ciclos y no por curso ha sido otra fuente de complicaciones para el profesorado, no habituado a esta modalidad. En la práctica la evaluación se efectuaba sobre el último curso de cada ciclo estableciéndose la promoción automática de un curso al siguiente dentro de cada ciclo. 

 

La realidad de la repetición de curso en España se puede observar en la figura 3. Como puede verse, la afirmación de que la promoción de curso es “semiautomática” se puede comprobar fácilmente: sólo el 12,5% de los alumnos de primaria repitieron curso una sola vez: pensar que el 87,5% del alumnado de primaria llega al final de la etapa con unos conocimientos satisfactorios es una ilusión o, simplemente, se ha rebajado tanto el nivel que todos, menos un 12%, lo supera. Más sorprendentes son los resultados al final del primer ciclo de ESO: ¿es posible que sólo el 11% necesite repetir, cuando el profesorado es bien consciente de la situación de empobrecimiento educativo a la que llegan no pocos alumnos  al final del segundo curso de la ESO?

 

Una de las razones por las que no repiten más alumnos se debe a las trabas  que pone la administración: para repetir curso hace falta, en muchas ocasiones, ampliar en uno más la dotación de grupos de un centro (y el consiguiente aumento de plantilla), que las autoridades  educativas no están dispuestas a asumir, por lo que obligan a los centros a circunscribir la repetición de curso a un número exiguo de alumnos. La repetición aumenta más en el segundo ciclo, motivada por la gran acumulación de fracaso escolar no corregido a tiempo, aunque sorprende que el casi el 75% no necesite ningún tipo de repetición.

 

Figura 3: LA REPETICIÓN DE CURSO EN ESPAÑA. En %

Alumnado que ha repetido curso en primaria (curso 1999-2000)

 12,5

Alumnado que ha repetido curso al final del 1r. ciclo de ESO (c. 1998-99)

11,4

Alumnado que ha repetido curso en 3r curso de la ESO (c. 1998-99)

26,4

Alumnado que ha repetido curso en 4º curso de la ESO (c. 1998-99)

26,8

                                                          Fuente: Fundación Encuentro

 

 

Los datos sobre repetición de curso no están en consonancia con los resultados académicos. Si analizamos los datos sobre evaluación de la enseñanza primaria, el porcentaje de alumnado que no alcanza los objetivos mínimos o, incluso, que se encuentra en grupos con mayores carencias de conocimientos, supera al de repetidores, tanto en la propia enseñanza primaria como en el segundo curso de ESO. En este último caso, las carencias detectadas a finales de la educación primaria pueden haberse agudizado y el número de   posibles repetidores ser muy superior al que se puede detectar al final de la primaria.

 

 

Figura 4: EVALUACIÓN DE LA EDUCACIÓN PRIMARIA. CONOCIMIENTO DEL MEDIO. Año 1999

Rangos de puntuación

Porcentaje

Menos de 200

16

Entre 200 y 250

33

Fuente: INCE

 

 

Figura 5: EVALUACIÓN DE LA EDUCACIÓN PRIMARIA. LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA. Año 1999

Rangos de puntuación

Porcentaje

Menos de 200

15

Entre 200 y 250

33

Fuente: INCE

 

 

Figura 6: EVALUACIÓN DE LA EDUCACIÓN PRIMARIA. MATEMÁTICAS. Año 1999

Rangos de puntuación

Porcentaje

Menos de 200

16

Entre 200 y 250

33

Fuente: INCE

 

En las figuras 4, 5, y 6  pueden verse los resultados de una evaluación en tres áreas de la educación primaria: Conocimiento del Medio, Lengua Castellana y Matemáticas. Se trata  de tres áreas instrumentales básicas y los resultados son muy significativos del nivel medio del alumnado al terminar la enseñanza primaria. Para las tres áreas citadas el nivel medio de puntuación se sitúa en 250. El alumnado que no llega a este nivel se puede decir que no alcanza suficientemente los objetivos. Para matizar mejor los resultados se han dividido   los rasgos de puntuación en dos: el nivel entre 200 y 250, que situaría al grupo de alumnos por debajo, pero muy cerca de la media, y a los que no llegan  a 200, entre los que estaría el grupo con mayores carencias. Como puede verse, el porcentaje de alumnos con mayores déficits en estas tres áreas básicas se sitúa entre el 15 y el 16%,  por encima del 12,5% que ha repetido una sola vez la enseñanza primaria y muy por encima del 11,4% que repite el segundo curso de la ESO. Si sumamos a todos los que no llegan al nivel 250 , el porcentaje se sitúa entre el 48 y el 49 %. Entre un porcentaje de alumnos por debajo de la media tan alto, ¿sólo necesita repetir una  vez el 12,5%?

 

La evaluación al final del primer ciclo de la ESO plantea otros interrogantes sobre la necesidad de repetición de curso. Hasta ahora sólo una comunidad autónoma, Catalunya, se ha atrevido a realizar unas pruebas de “competencias básicas”, a  los 14 años , es decir, al final del primer ciclo de la secundaria obligatoria. Si partimos del supuesto que los alumnos que no han superado satisfactoriamente el primer ciclo pueden repetir curso, observamos una fuerte discrepancia entre el porcentaje de quienes acceden al curso superior y de quienes no alcanzan estas competencias básicas. 

 

Si una “competencia básica” es una capacidad fundamental o un conocimiento elemental y necesario, todos los alumnos deberían asumir suficientemente dichas “competencias”. Sobre todo si se tiene en cuenta que las “competencias básicas” no son, necesariamente, “conocimientos” del currículum, aunque parte de  estas competencias integren algunos contenidos básicos del currículum.  Pues bien, los resultados de las pruebas de “competencias básicas” al final de la ESO, en Catalunya, en el curso 2001-02 son  extraordinariamente significativas. Tanto, que el propio Departamento de Enseñanza de la Generalitat catalana tuvo que retrasar varios meses la publicación de los resultados e “inventarse” dos maneras de asumir estas “competencias” :  los alumnos que las han adquirido de una manera “consistente” (65% de aciertos o más ) y de una manera “suficiente” (entre el 50-65% de aciertos). Tratándose de “competencias básicas”, creo que no hay más que una forma de adquirirlas: de una manera “consistente”, ya que se trata de capacidades muy elementales.

 

El análisis de los datos no deja lugar a dudas. He aquí algunos datos[14]:

·        El 35% no ha adquirido consistentemente la competencia “comprender e interpretar la información de un texto escrito en relación  a la función y tipología del texto, la información que contiene y los conocimientos propios”

·        El 51% no ha adquirido consistentemente la competencia “aplicar el conocimiento del sistema de numeración decimal y de las operaciones para comparar, relacionar números y operar con rapidez, buscando según la situación un resultado exacto o aproximado”. Es decir: más de la mitad del alumnado no domina las operaciones matemáticas básicas al final del primer ciclo de la ESO.

·        El 46% no ha adquirido la competencia “utilizar con precisión y criterio las unidades de medida”.

·        El 50% no es capaz de expresar cantidad, identificación, tiempo, medida, intervalos y usarlos correctamente

·        El 45% no sabe orientarse en el espacio y en el tiempo utilizando indicaciones orales, textuales y gráficos.

·        El 30% no conoce las características más relevantes de la cultura del país.

 

Estos datos contrastan con los resultados académicos “oficiales” y la repetición de curso. En el año 2000, en Catalunya, no superaron oficialmente el primer ciclo de la ESO el 26,8% del alumnado, aunque sólo al 5,7% se les hizo repetir el curso. Es decir, al 78% de los que no superaron el ciclo se les “pasó” directamente al tercer curso de la ESO, a pesar de constar bien claramente que no habían superado los objetivos curriculares del primer ciclo[15]. ¿Qué va a ser de estos alumnos que pasan de curso sin tener bien asumidos los contenidos curriculares suficientes? ¿No es adecuada una repetición ya en el primer curso, que puede, en no pocos casos, paliar algunas carencias? ¿No es lógico asegurar bien el paso de primaria a secundaria estableciendo, para los alumnos que llegan de la primaria mal preparados, unas medidas especiales de atención?

 

Además, la repetición de curso es una estrategia pedagógica muy extendida en los restantes sistemas educativos europeos: Alemania, Austria, Bélgica, Finlandia, Holanda, Italia , Luxemburgo admiten la repetición de curso y Francia sólo la repetición al final del ciclo[16] . El Reino Unido, Dinamarca y Suecia excluyen la repetición y se decantan por la promoción automática, aunque en los dos primeros hay un examen global al final de la secundaria obligatoria. En otros sistemas (Grecia, Irlanda o Portugal), se admite la repetición de curso, aunque con carácter excepcional. También en los Estados Unidos, paraíso, hasta ahora, de la escuela comprensiva y de la promoción automática, ya están de vuelta. Todos los Estados menos uno han implantado niveles mínimos de conocimientos en inglés, matemáticas y ciencias, para promocionar de curso. Además, 27 Estados exigen aprobar una reválida para obtener el título equivalente a graduado en ESO.[17]

 

Según el documento  con el que el Ministerio de Educación ha planteado sus propuestas de reforma de la LOCE, parece que se mantiene la evaluación por cursos y la posibilidad de repetir a partir del primer curso de la ESO, con lo que se rectifica la promoción semiautomática establecida en la LOGSE y se recoge una demanda muy generalizada del profesorado[18].

 

2.4 Lo que saben nuestros alumnos de enseñanza secundaria.

 

La principal tarea del profesor es enseñar. Lo que esperan los padres de nuestros alumnos es que sus hijos aprendan. Además, el centro escolar es un lugar de socialización, de preparación para ser ciudadanos, en definitiva además de aprender, los alumnos se educan. La tarea de educar es compartida: los padres, la televisión... también educan, y mucho (o deseducan, como no pocos programas de TV). Pero el profesor es insustituible en su tarea de enseñar. Los sistemas educativos se miden por los conocimientos asumidos por sus usuarios.  

 

El  Proyecto para la evaluación internacional de los alumnos, más conocido por las siglas de su nombre en inglés (PISA), es un estudio sobre los conocimientos de a los estudiantes de 15 años de 32 países, entre ellos España. En total, en el estudio correspondiente al año 2000, participaron 265.000 estudiantes  Con este estudio se pretende comparar los conocimientos en tres grandes áreas[19]:

 

 

La edad elegida es la de 15 años, porque en casi todos los sistemas educativos de los 32 países participantes la educación obligatoria termina a los 15 años: a partir de esta edad ya empieza a diversificarse la enseñanza. El estudio fue coordinado por la OCDE, aunque 4 de los países que participaron en el proyecto no eran miembros de la organización.

 

Cuando los resultados del primer estudio PISA, el correspondiente al año 2000, se publicaron en España, sus datos causaron cierta alarma en los medios de comunicación por los pobres resultados obtenidos por los alumnos españoles, evaluados ya después de la aplicación de la LOGSE. Probablemente a la gran mayoría del profesorado estos resultados no le sorprendieron: conocían muy bien el nivel académico de sus alumnos. En los tres ámbitos analizados, los estudiantes españoles destacan por situarse en la banda baja de la escala.

 

La figura 7 muestra un resumen de los resultados obtenidos por los estudiantes españoles que participaron en la muestra internacional. Como hay un margen de error (calculado en el 5%), el estudio ofrece dos posibles rangos de puntuación: el más alto y el más bajo posibles. En la figura se señala también la puntuación media otorgada a los estudiantes españoles, teniendo en cuenta que la media (diríamos que el “aprobado”) se sitúa en 500.

 

 

Figura 7: RESULTADOS DE LOS ESTUDIANTES ESPAÑOLES DE 15 AÑOS SEGÚN EL PROYECTO PISA 2000

 

Puntuación total

(media = 500)

Posición más alta posible (sobre 32)

Posición más baja posible (sobre 32)

Comprensión lectora

493

17

21

Cultura matemática

476

23

25

Cultura científica

491

16

22

                                                Fuente: INCE