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Programas de Integraciónde los Alumnos Extranjeros en Cataluña
Por ISIDRO CABELLO HERNANDORENAMesa Redonda: “Programas de integración de los alumnos extranjeros”Curso: “El tratamiento de la diversidad en los centros escolares”Fundación Universitaria de Verano de Castilla y León Segovia, 9 de septiembre de 2004
IntroducciónCataluña ha sido tradicionalmente tierra de paso, a la que han acudido a lo largo de la historia numerosos pueblos y gentes, unas veces de forma pacífica y otras de forma belicosa, a veces en grandes cantidades y a veces individualmente. Por ello, y porque también en muchos períodos ha sido tierra de emigración a otras partes de España o de América, la sociedad catalana tiene un conocimiento especial de los fenómenos migratorios y de las fórmulas efectivas de acogida o de rechazo. Estudios recientes de demografía catalana indicaban que sin la inmigración la población catalana en el presente sería de unos 2.400.000 habitantes, muy lejos, por tanto, de los 6.500.000 que la componen en la actualidad. Una gran mayoría de la población tiene sus orígenes, pues, fuera del marco geográfico de la Comunidad Autónoma y el hecho de que la sociedad funcione con una aparente armonía induce a pensar que los grupos en contacto en este territorio han ido buscando fórmulas de convivencia. La sociedad civil de Cataluña –al margen o en contra a veces de las concepciones organizativas de su clase política hegemónica- se comporta con llevadera tolerancia en un mapa conceptual que incluye, sucesivamente, a Cataluña, España y Europa, y no hace problema irresoluble de aspectos como la lengua, que para algunos grupos militantes se ha convertido, sin embargo, en seña de identidad, razón de su existencia e, incluso, casus belli. Qué hacer con los miles y miles de inmigrantes extranjeros que llegan cada año y se suman a los anteriores se ha convertido en una de las decisiones políticas y sociales de mayor relevancia. ¿Se propicia su vuelta a su tierra tras un período de trabajo? ¿Se facilita su integración permanente? ¿Se dejan crecer territorios urbanos o rurales de población exclusivamente migratoria? ¿Son los inmigrantes un freno o un revulsivo para una concepción identitaria del país? Muchos de los inmigrantes han quemado al parecer sus barcos al llegar a Cataluña y no piensan volver a vivir a su país de origen. Muchos de ellos llegan con niños pequeños o tienen nuevos hijos ya en este país. Las políticas de atención a estos colectivos van mereciendo creciente atención en los últimos diez o doce años y, en consonancia con ello, las iniciativas y normativas educativas aplicables se han ido sucediendo y derogando en plazos muy breves: Decreto de admisión de alumnos de 1996, modificado en 1997 (dos veces); Decreto de 2001 –criticado por sindicatos y Federaciones de Padres, además de por el “Síndic de Greuges” (Defensor del Pueblo); Decreto de 2002 y, finalmente, el reciente Decreto de abril de 2004. Junto con los Decretos han aparecido diversos programas de atención a los alumnos inmigrantes, con medidas como la reserva de plazas en todos los centros o los planes de aprendizaje de lengua catalana para quienes no conocían ninguna de las oficiales. Ya en el Decreto de 2001 se hablaba de la integración de los alumnos y de la cohesión social, si bien con menor énfasis que en la norma más reciente, que, sin embargo, toma prestada la terminología. Si bien un repaso histórico de las diferentes normas e iniciativas tendría interés, sobre todo si se analizara el sentido y las motivaciones profundas de las mismas, en esta exposición se abordarán casi exclusivamente los programas aprobados para el próximo curso 2004-2005. Los Datos de Alumnos Inmigrantes en Cataluña
Los alumnos extranjeros han aumentado considerablemente en los últimos doce años, tanto en cifras absolutas como relativas. Según datos oficiales del Departamento de Educación, en la enseñanza obligatoria y postobligatoria se ha pasado de 9.868 alumnos de origen extranjero en una población escolar total de 1.218.879, es decir, el 0,81%, en el curso 1991-1992, a 74.491 sobre un total de 974.381, es decir, el 7,6%, en el curso 2003-2004. Las cifras absolutas se han multiplicado, pues, por 7,55 y las relativas por 9,38. El aumento se ha producido especialmente en los últimos cinco años, sobre todo en la enseñanza obligatoria, como puede observarse en el siguiente cuadro oficial de datos:
De seguir el ritmo actual, el curso 2005-2006 se calcula que el porcentaje del 10% esté superado en todas las etapas. De estos alumnos extranjero, el 84,6% se matricula en centros públicos. Ello significa que, siendo la proporción de alumnos de 6 en la pública por 4 en la privada concertada, el porcentaje de inmigrantes en la pública es ya claramente superior al 10%. El reparto también es desigual por comarcas o zonas, pues hay comarcas con menos del 5% y otras con más del 10%, y en un Distrito de Barcelona como el de Ciudad Vieja se pasa del 30%, incluso en algunos colegios privados, y llega a ser el del 60% en unos pocos centros de este barrio. La procedencia de los alumnos está, sobre todo, en el Magreb y en América Central y del Sur. De todos modos, en pocos años se han producido importantes variaciones del origen, como puede comprobarse comparando los repartos del curso 1999-2000 y del curso 2003-2004, y ello tiene implicaciones de lengua y cultura y aporta claves para entender las diversas acciones institucionales:
Este aumento de alumnos extranjeros de lengua española parece explicar el nuevo énfasis en aplicar los nuevos programas a todos los alumnos extranjeros e implicar en ellos a los autóctonos, y convertir el aprendizaje y el uso del catalán en eje vertebrador del sistema educativo. En años anteriores, los programas de integración iban dirigidos especialmente a los alumnos que desconocían las dos lenguas oficiales, lo que, hasta cierto punto en la práctica, dejaba fuera de ellos a los hispanoamericanos. Ahora todos los alumnos que desconozcan el catalán recibirán trato inicial de extranjeros, si bien con mucho afecto y mucha amabilidad.
La Acción de la Nueva Administración Autonómica respecto a los Alumnos Inmigrantes La acción de la nueva Administración autonómica respecto a los alumnos inmigrantes, a los que normalmente califica de “recién llegados” (“nouvinguts”), se presenta sobre todos en dos ámbitos: a) La normativa sobre procedimiento de admisión de alumnos, y b) La normativa y los planes de acogida en los centros docentes. Por lo que respecta a la normativa de admisión, cabe citar el DECRETO 252/2004, de 1 de abril, por el que se establece el procedimiento de admisión del alumnado en los centros públicos docentes en las enseñanzas sufragadas con fondos públicos (DOGC de 2.4.2004)[1] y la subsiguiente RESOLUCIÓN ENS/896/2004, de 6 de abril, por la que se aprueban las normas de preinscripción y matrícula del alumnado en los centros, para el curso 2004-2005, en las enseñanzas sufragadas con fondos públicos de educación preescolar y de régimen general, y en los de Artes Plásticas y Diseño, de grado medio de Música y de Danza, y de Idiomas en Escuelas Oficiales (DOGC de 4.2004). En estas normas se ha pretendido dar un apoyo especial a los inmigrantes y propiciar su reparto entre los centros sufragados con fondos públicos. Entre otras medidas establecidas destaca la de reservar dos plazas por curso y grupo para estos alumnos en todos los centros sufragados con fondos públicos. Se han creado diversas Oficinas Municipales de Información o de Matriculación. En cuanto a la normativa y planes de acogida, conviene considerar que los nuevos programas de acogida a alumnos inmigrantes se enmarcan dentro del Plan de Acción de Política Lingüística 2004-2005 que hace unos meses hizo público la Secretaria de Política Lingüística del Departamento de la Presidencia, lo que es un claro indicador de la relevancia política que se le concede. Este plan se enmarca a su vez dentro de un plan estratégico de legislatura en materia de política lingüística que se publicará a finales del 2004. El plan, con el lema “En catalán también, en catalán primero”, tiene como objetivos garantizar a toda la población el acceso al conocimiento del catalán, fomentar su uso interpersonal, garantizar la oferta de productos y servicios de gran consumo en catalán y el derecho de todos a usarlo, aumentar la colaboración entre los territorios de lengua catalana y conseguir un trato igualitario para las cuatro lenguas de España, y mejorar el estatus del catalán en la Unión Europea. Dentro de las áreas de acción destaca la inmigración, con seis planes piloto de acogida, en Badalona, Bañolas, Lérida, Vic-Manlleu, Reus y Ulldecona. Cabe recordar que el número de inmigrantes se ha triplicado en Cataluña desde el año 2000, pues se ha pasado de 183.736 a 543.008, según datos del Ministerio del Interior, con lo que alcanza el 8,10% de la población total, si bien datos de la Fundación Jaume Bofill hablan de 689.349 extranjeros el 2003, es decir, más del 10% de la población, de los cuales 305.411 estarían en situación irregular. Además de los planes piloto, habrá un plan especial de oferta de cursos de catalán en Barcelona ciudad, la extensión del programa “Voluntarios por la lengua” –puesto en marcha en julio de 2003 y extendido a través del Consorcio para la Normalización Lingüística, con la colaboración de cerca de tres mil parejas-, la atención a las TIC y los audiovisuales en catalán con la creación el 2005 de una Agencia catalana de multilingüismo, con el programa de diseño y promoción de webs de empresas multilingües y con el apoyo al cine, video, DVD y videojuegos en catalán. Puede resultar oportuno recordar que la Secretaría de Política Lingüística y el IEC (Institut d’Estudis Catalans) organizan una Jornada de trabajo sobre la regulación del uso de las lenguas del Estado para octubre de este año, con la pretensión de desplegar el artículo 3 de la Constitución mediante una ley de lenguas. Recientemente se ha creado, dentro de la Dirección General de Ordenación e Innovación Educativa, la Subdirección General de Lengua y Cohesión Social, que agrupará los recursos humanos del SEDEC y de Compensatoria en un solo equipo que asesorará al profesorado de los centros que se hagan cargo de las Aulas de Acogida. Con esta reestructuración administrativa, el nuevo Departamento de Educación –antes, Departamento de Enseñanza- ha publicado un Plan para la Lengua y la Cohesión Social, un largo folleto de 36 densas y prietas páginas que es el documento fundamental para la operación de integrar a los miles de alumnos de origen extranjero llegados recientemente a Cataluña. En la presentación –firmada por la nueva Consejera, Marta Cid- y en la introducción del mismo se insiste en ideas como que conseguir una cohesión social mayor exige una intervención decidida desde el sistema educativo, que el fenómeno de la inmigración añade una grado de complejidad a la diversidad social, que la escuela es uno de los primeros espacios de contacto con la sociedad catalana, que la escuela es la puerta de entrada en dicha sociedad, que el nuevo alumnado representa un reto y un mayor enriquecimiento social y cultural, que, como la cultura y la lengua catalanas constituyen algunos de los signos de identidad colectiva más importantes, se hace necesario consolidar el catalán como lengua vehicular y de comunicación del sistema educativo y como factor de cohesión social, o que se han de consolidar los centros docentes como espacios de convivencia. En todo caso, la creciente incorporación de alumnado procedente de la inmigración, la aparición de nuevas causas de exclusión social y la insuficiente normalización de la lengua catalana en la vida social serían tres aspectos que requieren una atención especial, y por ello, se dice, “es necesario sensibilizar, promocionar y consolidar la lengua propia como eje vertebrador de un proyecto educativo plurilingüe y de un modelo educativo intercultural, con una finalidad de cohesión social”. La introducción hace referencia al Plan de actuación para el alumnado de nacionalidad extranjera 2003/2006 (PAANE), puesto en marcha por la Administración anterior a partir de las sugerencias de la Conferencia Nacional de Educación, del que critica que, si bien atendía el aprendizaje de la lengua, desatendía “aspectos fundamentales de la acogida como los aspectos emocionales, convivenciales, relacionales y de cohesión social”. El Plan para la Lengua y la Cohesión Social presenta una sección de “Análisis” en la que aborda la lengua catalana como instrumento de cohesión social en un marco plurilingüe y plantea, partiendo de las experiencias de la inmersión lingüística, la importancia para la lengua de contar con la complicidad de las familias inmigrantes, la vinculación entre el aprendizaje de la lengua y el establecimiento de vínculos afectivos acompañados de valoración de la lengua de origen del alumnado, y el hecho de que la adquisición de competencia lingüística no se consigue hasta el final de la escolarización obligatoria. Aborda, asimismo, el estudio del alumnado de nacionalidad extranjera de nueva incorporación, del que destaca su diversidad, y se aportan diversos gráficos sobre el aumento de estos alumnos. Los objetivos explícitos del Plan (PLCS) son “consolidar la lengua catalana y, en su caso, el aranés, como eje vertebrador de un proyecto plurilingüe”; “fomentar la educación intercultural, basada en la igualdad, la solidaridad y el respeto a la diversidad de culturas, en un marco de diálogo y de convivencia”, y “promover la igualdad de oportunidades para evitar cualquier tipo de marginación”. De cada uno de estos tres objetivos se presenta una detallada planificación de ámbitos de intervención y de líneas de trabajo. Se encomienda al SEDEC (Servicio de Enseñanza del Catalán) y al SICS (Servicio de Interculturalidad y Cohesión Social) el desarrollo del Plan, con el apoyo de un equipo de asesoramiento de Lengua, Interculturalidad y Cohesión Social (LICS), que, con este título y estas siglas ya ha impartido diversos cursos a profesores y asesores. El Plan establece ampliamente las funciones de la Subdirección General, de los Servicios Territoriales, de la Comisión Territorial, de los coordinadores territoriales, de los asesores en LICS, de los centros educativos, del coordinador de centro en LICS, y del tutor de acogida. En la “Previsión de recursos” se establecen, para el curso 2004-2005, 158 profesionales de apoyo en LICS integrados en los ocho Servicios Territoriales; 366 maestros de Primaria y 199 profesores de Secundaria como profesorado tutor de acogida, y subvenciones a la concertada para la realización de apoyo a la acogida y al aprendizaje de catalana, hasta un máximo de 100 profesores; además, los centros –hasta unos 40- con elevado número de inmigrantes podrán tener un profesor de apoyo; y, finalmente, se mantendrán 142 profesores de Secundaria en los antiguos Talleres de Adaptación Escolar (TAE). El Plan, que tendrá un seguimiento y una evaluación basado en nueve indicadores, va acompañado de una “valoración económica” desglosada de la siguiente manera:
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